Esto de los clubs me encanta. Aparte de para comprobar que todos tienen alguna imagen (cosa que se agradece, ojo. Te hace ser especial y esas cosas) sirven en muchos casos para despertarte la vena creativa y para buscar temas para llenar este sacrosanto bló.
Digo esto porque en el club "El rincon del fan" del buen amigo aunque persona inconsciente que todavía no se ha apuntado a mi club (que malas personas que llegan a ser algunos... ¿cómo puede haber gente que no esté apuntado a mi club? Yo es que me indigno...) Cornamenta, ha puesto el video de cómo JK terminaba el séptimo. Tras ponerlo, comentaba lo siguiente:
"Seguro que todos ya lo vieron, pero iguamente quiero que este video quede en mi pequeña videoteca porque me encanta. Se ve a JK como melancólica, feliz, perdida..Debe haber sido duro llegar al final. Decir "terminé". Wow..Había dicho (JK) que cuando lo terminó se tomó media botella de champagne de un trago, y llorando se fue del Hotel. Espero que podamos ver imágenes de eso en el documental."
Vale, no he visto el video. Tampoco he visto el documental (aunque lo tengo ahí dentro de "cosas que tengo que hacer".). Pero me gusta imaginarme como hubiese sido ese momento (qué se le va a hacer, a otros les da por drogarse y ahí están...).
Yo me imagino una gran mesa de roble rodeada por tres lados por periodistas, cámaras de televisión y demás parafernalia periodística. En el cuarto lado la señora Rowling tiene la espalda encorvada encima de una hoja de papel con las que son las últimas palabras de "Las Reliquias". Escribe con una pluma suntuosa, quizás de faisán o de pavo real.
De repente para. Alza la vista a los periodistas y con una mezcla entre solemnidad y tristeza deja la pluma a un lado de la mesa y dice en un hilo de voz "terminé". Toda la sala se queda en silencio saboreando el importante momento. De repente, las manos de un niño vestido al estilo años 20 procedente de Conneticut empiezan a aplaudir (joooo... vale ya, es mi mente y me imagino lo que quiero). Poco a poco la prensa allí reunida se va uniendo tímidamente al aplauso del pequeño Timmy hasta que toda la sala por fin se ha puesto en pie.
Rowling llora. Llora de felicidad mientras la sala aplaude, los cámaras graban y los fotografos fotografían. Alguien del hotel le pasa una botella de champán (lo siento pero me niego a llamarlo "champagne". Que le voy a hacer si no me gustan los extranjerismos. ¿Ok? Let's go then) para celebrarlo. Con sus temblorosas manos y no sin dificultad descorcha la botella. La mira. Observa el preciado líquido que contiene dentro y rápidamente se la engancha a la boca y bebe. Y bebe, y bebe y vuelve a beber sin ser un pez en el rio. Cuando se desengancha, media botella recorre ya su cuerpo y un ligero achispamiento se vislumbra en sus ojos.
Se levanta y empieza a hablar con un tono que indica claramente su alto nivel etílico en sangre (vamos, que está como una cuba. Borracha total): "Buenash noshesh a todosh. Quiero darosh lash graciash por estar conmigo en... ehhh... ayyy..." Y sin saber cómo ni por qué, se sube encima de la mesa de roble e intenta hacer un zapateao flamenco. Obviamente a las dos intentonas un tacón se le rompe y se cae de la mesa. Horrorizada con el espectáculo que está dando, se tapa la cara con una mano y se abre camino hasta la salida del hotel. Los periodistas la dejan pasar para luego ir detrás de ella con lo que se inicia una persecucción por las calles de Londres al más puro estilo Benny Hill.
Repito. Esto no pasó en realidad. Es solo lo que yo me imagino y muchas veces no se corresponde en nada con la realidad. Buenas noches a todos, enriquistas mios.
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